Hoy tengo una reflexión muy importante que compartir con todas vosotras en base a mi experiencia de estos últimos años trabajando sola y en equipo en el Tercer Sector. El viernes me pasaron una oferta de trabajo para gestionar las redes sociales de una persona y lo que esta persona pedía en la oferta era, básicamente, haber hecho varias carreras en una. No solo tenía que ser Social Media Manager o Experta en Comunicación, sino que tenía que ser diseñador gráfico, gestor, fotógrafo y comunicador audiovisual. Una pasada.

Antes de comenzar con mi reflexión, quiero que cojas un papel, o anotes mentalmente en tu cabeza, cuál es tu especialidad. Es decir, qué es aquello que se te da bien, encima te gusta y te pagan por ello. Si, además, tiene una utilidad para el mundo, habrás encontrado tu PROPÓSITO. 

¿Lo tienes ya? Genial. Imagino que será solo un tipo de profesión: diseñadora, copy, webmaster, atleta, chef, etc. Como ves, encontrar nuestra pasión no es nada difícil, es algo que nos gusta y que hacíamos en nuestro tiempo libre antes de dedicarnos profesionalmente a ello. Ahora piensa en las horas que le has echado a dedicarte profesionalmente a lo tuyo. ¿Tienes un cómputo real de las horas diarias? Imagino que son muchas. Una persona que es ‘freelance’ echa de media unas 12 horas diarias a levantar su empresa. Ahora llegamos a la reflexión.

¿qué quieres hacer?

Si hacer lo que te gusta, tu pasión y misión en la vida, te ha llevado tantas horas de esfuerzo y te da tantas alegrías, hasta ser emprendedora, ¿por qué te exiges, a veces, ser la mujer orquesta haciendo cosas que no deberías hacer? Entiendo que las cosas cuestan mucho dinero y pagar a buenos profesionales para que te ayuden con tu negocio no es barato, pero precisamente eso, será lo que te ayude a crecer y hacerlo más rápido. Igual que has invertido mucho tiempo y mucho dinero en tu formación, ¿por qué no vas a valorar en una cantidad económica concreta la ayuda que te preste otro profesional?

¿Que de verdad no te lo puedes permitir? ¡Haz trueque! Ayuda a los otros profesionales que trabajan contigo a que su vida sea mejor en base a lo que tú mejor sabes ofrecer. Hazles llegar clientes, aumenta la visibilidad de su negocio con un anuncio, diseña algo, etc. Hay tantas fórmulas diferentes que te ayudarán a contar con gente tan buena como tú que es una pena que lo desaproveches intentando hacer de todo y agotando tus fuerzas.

¿Qué hago yo para intentar evitar esto? Darle a mis clientes un documento sabiendo qué es lo que contratan y qué necesito para trabajar, que es lo mismo que decirles: qué no hago. Por ejemplo, en mi caso:

  • Necesito un buen webmaster que implemente los cambios en web que pensemos en base a la estrategia de comunicación porque YO NO HAGO WEBS. Si quieres el contacto de la persona con la que trabajo, puedes escribirme un email pues es una persona profesional y de confianza.
  • Necesito fotos profesionales. Sería genial contar con una fotógrafa que pueda hacer las fotos que necesitamos en base a la comunicación corporativa de tu proyecto pero, también podemos utilizar fotografías profesionales de bases de datos libres en internet. Yo utilizo Pixabay a veces.
  • Necesito ayuda con la redacción de contenidos por parte del cliente. Yo no puedo inventarme tu empresa. Redacto textos que ayudan a venderte mejor, notas de prensa para aumentar la reputación de tu proyecto o contenido útil e interesante para blog y redes, pero todo, todo, en base a lo que haces y a la estrategia y objetivos que hayamos marcado de antemano.

 

Ahora es tu turno, ¿qué es lo que más te cuesta delegar? ¿qué es lo que más detestas que siempre terminas haciendo tú?

Espero vuestros comentarios. ¡Un abrazo!