‘No sé no exponerme. Lo hago por Amor. Creo que es lo único que hago por este. Es un pacto entre amantes de las palabras. Entre quien está en la otra orilla y desea ir al encuentro.’ Erika Irusta.

Una vez terminado el post de ‘Comunicación para gente introvertida’ y haber recibido feedback en privado por parte de muchas personas (gracias, muchas gracias), me animo con el siguiente post esta vez dedicado a quienes vivimos de puertas para afuera: las más extrovertidas. Este post, como sabéis quienes me leéis en la newsletter me cuesta un poquito más hacerlo pues tiendo inevitable hacia la extroversión. Es más díficil, por lo tanto, hablar de algo que soy pues tengo una tendencia innata, como muchas de vosotras imagino, a ser mi peor crítica. Este año tengo un propósito único en la comunicación conmigo misma: violencia cero. Nada de esos pensamientos automáticos que me hacen decirme: ‘no vas a poder’ ‘es que siempre la cagas’ ‘¿pero no ves que así no?’ ‘nunca lo conseguirás’. Y frases peores que, en un ejercicio genuino y sincero por compartir con vosotras lo que ha llegado a pasarse por mi cabeza, desvelo a continuación: ‘eres tonta’ ‘no me extraña que la gente no te entienda’ ‘vas a terminar sola’ ‘eres una fracasada’, etc.

Hago una pausa para asumir que no me estás juzgando y que estás empatizando.

Me gustaría saber: ¿te sientes identificada? ¿Cuántas veces eres tu peor enemiga? De esto haré otro post, sobre la comunicación no violenta, pautas comunicativas para mejorar tu autoestima, etc. Las estoy probando en mi y es cierto que la cosa funciona mucho, pero que mucho mejor.

Ahora, si te consideras una extrovertida irremediable y te apetece conocer algunas pautas para mejorar tu comunicación personal, quédate conmigo por aquí.

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Como hice con el post para la gente más introvertida, comenzamos por definir. Las definiciones, aunque puedan diferir, nos dotan de un marco único para poder acotar los conceptos y saber bien de qué estamos hablando. En psicología, se define a la gente con más tendencia a la extroversión como aquellas personas que:  ‘se interesan por el mundo exterior de la gente y de las cosas, tratan de ser más sociables y de estar más al tanto de lo que pasa en su entorno.’ Como dijimos en el post de comunicación para introvertidos, nadie es 100% extrovertido o introvertido. Son dos características que tiñen nuestra personalidad de múltiples matices. Quizá incluso, te sientas más extrovertida en unas épocas que otras.

Te sentirás identificada con este post si:

 

  • Te encanta compartir tus ideas, tus descubrimientos, tu vida con los demás
  • No tienes reparos en hacer nuevas amistades, ni en hablar con gente desconocida
  • Sueles romper tú el hielo en los encuentros
  • Estás cómoda expresando tus opiniones y puntos de vista incluso en entornos no muy familiares
  • No te importa ser el centro de atención
  • Sales con elegancia de situaciones difíciles
  • Te encanta la gente auténtica y que dice lo que piensa
  • No te importa ser vulnerable, ni dar el primer paso, ni ser valiente
  • Disfrutas aprendiendo de los demás
  • Te relacionas con un amplio abanico de personas muy diferentes a ti
  • Si te expones a hacer el rídiculo, sales con mucho humor de la situación
  • Pones los ojos en blanco si alguien te dice, que pares de llamar la atención

 

 

 

Comunicación para extrovertidas:  15 pautas para mejorar.

1. Una de las mejores ventajas a tu favor es que la sociedad premia la extraversión como característica necesaria para triunfar en el ámbito social y laboral. Busca oportunidades fuera de tu círculo más inmediato y acércate a hacer esos contactos que tan bien te van a venir. Lo llaman ‘networking’.

 

2. Te encanta llevar la iniciativa pero, para no eclipsar tú toda la intervención, ponencia o conversación, invita a la gente que está contigo a expresar sus opiniones. Normalmente con una sonrisa + el nombre de la persona a la que te diriges, es más que suficiente para llevar el debate un puntito más lejos. Además, aprender a escuchar es una tarea que te ayudará mucho tener siempre presente.

 

3. Piensas mientras hablas y, muchas veces, desarrollas tus ideas en voz alta. Aprovecha este potencial para sacar el máximo partido a tu trabajo. Es probable que saques mejor un proyecto si te pones de pie y te lo cuentas, o encuentras un pobre diablo a quién contárselo, y lo vas desarrollando en una pizarra. Tus ideas fluyen mejor y seguro que te distraes menos que estando sentada e intentando escribir en una hoja de excel. En mi caso, mis perros me aguantan todos y cada uno de mis discursos.

 

4. Como estás cómoda en casi cualquier tipo de situación, saca el máximo partido de tu tiempo y del de los demás. ¡Adiós a las reuniones coñazo de tres horas! Invita a la gente a comer, a pasear a tus perros o a dar un largo paseo. Evitarás el sedentarismo y tu cerebro obtendrá todos los beneficios de salir de tu entorno laboral.

 

5. Dosifica la información. Es genial que te vuelques con los demás, que vivas apasionadamente cada proyecto pero si desvelas todo de primeras puedes agotar a quien tengas delante. Una buena planificación de antemano, quizás en papel, te ayude a organizar y, muy importante, a jerarquizar las ideas.

 

 

6. Acota los tiempos con Whataspp. Si tienes tendencia a desarrollar demasiado en las conversaciones, usa los mensajes de voz del Whataspp. Ves el tiempo que te pasas hablando, es una manera eficaz y directa de dejar un mensaje a alguien para que lo escuche y atienda cuando pueda y, además, puedes escucharte luego para ver qué puedes mejorar en tu tono, tu ritmo, vigilar las muletillas, etc.

 

7. No renuncies nunca a tu encanto, ni a tu sentido del humor, ni aprendas a vivir mordiéndote la lengua. Aprende a decir sin ofender, a medir tus palabras y a cuantificar su frecuencia e intensidad, si quieres, pero no te traiciones a ti misma. Recuerda: violencia cero.

 

8. El silencio es oro. Da igual lo extrovertida que seas o lo mucho que te guste hablar. Hay que aprender a callar incluso estando a solas. Meditación, técnicas de relajación y ejercicios de respiración te ayudarán a controlar tu mente para poder entrenarla mejor. El silencio, como siempre digo, es el esqueleto de los discursos. Aprende a controlarlo y cautivarás a tu audiencia.

 

9. Apúntate a un club de debate, a teatro o a las reuniones de toastmasters que se celebran en varias ciudades. No dejes de entrenar nunca ese pico de oro que tienes, ni de explorar nuevas formas de expresarte.

 

10. La pauta para los introvertidos sobre la asertividad se aplica aquí también. Seguro que más de una vez, por complacer a los demás, por rellenar los silencios o por ejercitar de más tus neuronas espejo, has dicho que sí cuando querías decir que no. Aprende a decir que no sin dar demasiadas explicaciones. Las explicaciones muchas veces no son necesarias y seguro que quien las necesite, te las pedirá.

 

11. ¿Te vuelcas mucho en las reuniones sociales y te das tanto que terminas agotada? Aprendamos de la gente más introvertida y hagamos actividades después que requieran de una buena dosis de soledad e introspección para poder descansar un poco del mundo y volver a él con muchas más ganas.

 

12. ¿Autónoma y extrovertida? Si tú también te has decantado por esta vida fascinante y precaria que es la vida del autónomo, pero eres extrovertida, te doy dos opciones: 1. coworking. Encuentra uno cerca de casa que te guste y comparte tu espacio con gente que te aporte y que te nutra. 2. red de otros autónomos a los que, al menos, tengas a mano en redes sociales o por teléfono. Te va a venir bien poder compartir tus aventuras con gente que entiende por lo que estás pasando.

 

13. Si te aburres rápido de los proyectos o te cuesta finalizar las cosas, utiliza herramientas de clasificación y organización de proyectos para que puedas tener al día tus tareas. Prueba a trabajar con gente que tenga distinta personalidad a la tuya y con la que quizá puedas complementarte.

 

14. No anticipes. La gente no tiene por qué expresar todo de la misma manera y con la misma intesidad o entusiasmo que tú. No por ello sus sentimientos o sus opiniones son menos sinceras o válidas.

 

15. Tu vulnerabilidad es preciosa. No dejes de compartir porque te hagan daño o porque una persona te rechazó o no supo apreciar lo que querías compartir con ella. Todas tenemos una historia que contar. Quizá otras se pierdan mucho por no dar ese primer paso de abrirte a los demás, pero tú no.

 

 

Extra: como no puedo irme sin dejarnos un regalo extra a todas las personas extrovertidas, mi regalo es la charla de Brené Brown sobre el poder de la vulnerabilidad que nos conecta con esa primera cita de Erika Irusta.  Esa conexión con humanos y animales, esa increíble capacidad de amar y de potenciar el sentido de pertencia (saber que no sobramos en este mundo) y lo mucho que tenemos para compartir con los demás, es lo que nos hace ser tan especiales. Sabemos ser vulnerables y afrontamos ese primer paso necesario para una conexión real. Nos abrimos arriesgando a ser juzgadas para crear relaciones interpersonales y lazos de intimidad más fuertes con los demás.

Recuerda que tengo una ‘wishlist’ y que iré haciendo reseñas de los libros que me envies. Si te gusta mi trabajo y te apetece hacerme un regalo, aquí te dejo la lista.

 

Ahora tú, ¿qué crees que necesitas mejorar en tu comunicación personal como extrovertida?