A lo largo de este primer post, primero de varios si la cosa va bien y tiene éxito, exploraremos el concepto de Comunicación Afectiva; dotaremos de significado a la expresión de la manera más completa posible y veremos herramientas con las que podremos trabajar y ser aún mejores en nuestras relaciones con las demás.

Este post se lleva gestando un tiempito. Estoy muy removida con todos los acontecimientos que observo en mi entorno más inmediato de activismo y trabajo entre compañeras y activistas. Veo faltas de respeto, comportamientos vejatorios, actitudes machistas y otras perlas que son propias de matón de colegio y no de personas que se supone que luchan por hacer del mundo un lugar más justo. Me he encontrado en el camino también con gente que exige de malos modos aquello que necesita en sus relaciones laborales. He sido sometida a reproches, chantajes e incluso amenazas veladas. Seguro que todas nosotras las hemos sufrido y seguro que también, en algún que otro momento, hemos estado al otro lado de la relación situándonos como la parte que trata de forma injusta a la otra persona.

ComunicacionAfectiva

Hice en Facebook hace unas semanas las siguientes preguntas a mis compañeras, clientas, amigas y conocidas:

  • ¿Qué echáis en falta en vuestras relaciones con los humanos?
  • ¿Cuál creéis que es el principal problema en nuestra comunicación?
  • ¿Qué os gustaría hacer mejor como activistas?

Las respuestas no se hicieron esperar (¡gracias!) y tengo el buzón del email y los comentarios de Facebook lleno de comentarios de gente que sabe que tenemos un problema grave en nuestra comunicación y que señalan con mucho tino dónde están los fallos principales. Voy a resumir los problemas que hemos ido detectando primero y luego, en siguientes posts, me centraré en aquellas propuestas de mejora que me parecen muy acertadas.

Pero primero, vamos a definir qué entiendo por Comunicación Afectiva: el tipo de intercambio de información que se genera entre dos seres humanos a los que unen lazos de afecto.

Así lo definía en el newsletter que he enviado hoy. Si no estás, vente, que siempre publico contenido que no está en el blog. Puedes apuntarte en el espacio que tienes a la derecha, si me lees desde la web, o abajo si me lees desde tu smartphone.

Por tanto, Comunicación Afectiva será el tipo de comunicación que tengamos con aquellas personas con las que compartamos parte de nuestro camino y a quienes profesemos algún tipo de pasión, bien sea esta cariño o amor.

¿Y qué tiene que ver esto con el activismo o las relaciones laborales? Por mi parte tiene todo que ver. Si estás por aquí ya sabes el tipo de persona que soy y cómo me gusta relacionarme con las demás. No entiendo la gente que pasa de puntillas por los mundos ajenos intentando no dejar huella. Soy de las que se implican, se vuelcan, se desbordan y se exponen. Si estás leyendo esto, es muy posible que tú también seas así. Esto no significa que tengamos que tener cariño o amar a cualquier persona con la que trabajemos o compartamos activismo. Con que les tengamos respeto nos valdría pero, como me gusta ir un paso más allá, creo firmemente que un desarrollo de una cultura de cuidados entre compañeras tendrá muchos mejores resultados que aquella cultura en la que se fomenta el individualismo frente a la potencia de la colectividad.

¿Cómo seguir difundiendo casos de abandono si acaba de fallecer nuestro perro? ¿Es posible seguir al 100% en el trabajo si se está atravesando un divorcio? ¿Vamos a poner al frente de un proyecto como portavoz a la compañera que acaba de poner una denuncia por acoso y está en pleno proceso de sanación y empoderamiento?

¿De verdad vamos a seguir toda la vida negándonos como animales y pretendiendo trabajar como máquinas? ¿No tiene mucho más sentido intentar coordinar las emociones y prestarles la atención que merecen?

En definitiva, creo que podríamos resumir la Comunicación Afectiva como saber reconocerse en la otra. Potenciar una comunicación en la que la comprensión, empatía y sensibilidad, estén mucho más presentes.

Este concepto lo iré ampliando a medida que vaya investigando más sobre el tema, de momento vamos a quedarnos con esta definición, o la que te apetezca darle abajo en los comentarios, y vamos a ver el resultado de lo que os pregunté en redes.

Problemas en la comunicación afectiva
  • Individualismo frente al interés colectivo (algunas lo denominan ‘egocentrismo’ pero creo que el concepto que subyace es el mismo)
  • Alergia al compromiso
  • Falta de autocuidados
  • Relativización de los problemas
  • Excesiva comparación de situaciones diferentes
  • Falta de asertividad (o valentía) para exponer problemáticas comunes
  • Falta de cuidados y atenciones con las compañeras
  • Poca reflexión sobre nuestras palabras y acciones
  • Machismo (esta sale varias veces y creo que es un cáncer mucho más amplio y no solo exclusivo de la Comunicación Afectiva)
  • Tintes misántropos y de rencor hacia los seres humanos
  • Falta de honestidad
  • Pocas herramientas para expresar y comunicar nuestras emociones

Como veis, no son pocos los retos que tenemos frente a nosotras para conseguir tejer esa cultura de afectos y cuidados donde todas las personas tengan cierto sentimiento de pertenencia o sean valoradas más allá de las estrategias que elijan o de las opiniones que tengan.

Comunicacion Afectiva Virginia Satir

La famosa psicoterapeuta y trabajadora social estadounidense Virginia Satir, desarrolló (más allá de Maslow) esa pirámide de necesidades básicas que tenemos todas las humanas.

 

Me interesa especialmente para este post, para explorar una mejor Comunicación Afectiva, ahondar en sus ‘Cinco Libertades’. Virginia las definía así:
  1. La libertad de ver y oír lo que hay ahí, en lugar de lo que fue,  será, debería o podría llegar a ser.
  2. La libertad de decir cómo nos sentimos, en lugar de lo que ‘deberíamos’ sentir.
  3. La libertad de sentir lo que sentimos, en lugar de lo que ‘deberíamos’ sentir.
  4. La libertad de pedir lo que quieres, en lugar de estar siempre esperando a que te den permiso.
  5. La libertad de asumir riesgos por tu cuenta, en lugar de elegir siempre estar seguro.
¿Y tú? ¿Hace cuánto que no te das permiso para ser, para sentir o para pedir?

Para terminar el post, me voy a apoyar en esta frase que me repito como un mantra de un tiempo a esta parte.

“El concepto de <dulzura radical> defiende que mostrar incondicionalmente tus emociones es político y además una forma de combatir la percepción social de que los sentimientos son una forma de debilidad.” Lora Mathis
La artista Lora Mathis explora el concepto de ‘radical softness’ como contraposición a una cultura hegemónica que premia la practicidad de lo racional y tacha la expresión de las emociones, sobre todo aquellas que demuestran las mujeres, de débiles e infantiles.
Dulzura Radical

Artista: Lora Mathis

Abanderar este concepto de dulzura radical seguro que nos ayuda a tender mejores puentes en nuestra comunicación afectiva con las demás. Aprehender nuevas formas de explorar nuestras relaciones, aceptando nuestras emociones y las de las demás tal y como son, sin juicios de valor, es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos.
No podemos intentar cambiar las cosas, crear empresas cuyos valores sean férreos o defender los derechos humanos y animales, si descuidamos este tipo de pilares sobre los que asentar nuestra comunidad. Cuando estos pilares se tambalean, y ya hemos visto lo profundas que son las raíces de su problemática, cobra especial fuerza y valor ese proverbio que nos anima a darnos tres vueltas por nuestra propia casa antes de emprender la labor de intentar cambiar el mundo.
dulzura radical

Artista: Lora Mathis

Si tienes problemas para gestionar el rechazo de las demás, te gustará este post que hice al respecto. O quizá prefieras seguir aprendiendo sobre comunicación con estas 5 pautas básicas para mejorar tu comunicación personal.