Hoy tenemos una invitada muy especial en el blog. Es Ana Lorente, diseñadora e ilustradora. Ana se involucra en proyectos sociales, que compagina con su trabajo de diseñadora, y acaba de estrenar proyecto: ‘Tijeras y Poemas’ , donde pone su creatividad en forma de collages al alcance de todos. Visita su tienda online y si tienes que hacer algún regalo artesano y para gente que valore los pequeños detalles, allí lo encontrarás.

Si no tienes aún claro qué es el branding, por qué las oenegés, las pequeñas empresas y hasta las autónomas lo necesitamos, quédate y toma buena nota de todo.  La primera fotografía es de Verónica Ibáñez y el resto de imágenes son cortesía de Ana y una buena muestra de su trabajo.

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¿Es importante el branding?

Hace 3 años me decidí a cursar un posgrado en branding, lo había estado pensando mucho antes de tomar la decisión. Lo que todo el mundo asocia a la palabra branding, a la marca, son las multinacionales o empresas grandes, y especializarme en ese tipo de clientes era justo lo que yo no quería. Me interesaba trabajar para empresas pequeñas, éticas y ONG. Me decidí a especializarme en branding con la idea de aplicarlo en este tipo de proyectos, porque creía y creo que es muy necesario y totalmente ético hacerlo. Aunque en cualquier formación en branding los conocimientos y ejemplos con los que siempre se trabajaba están centrados en grandes empresas, yo me propuse aprender de las “grandes” para aplicarlas a las “pequeñas”, y sobre todo al tercer sector. He tenido la oportunidad de trabajar en muchos proyectos, algunos de branding y otros de diseño o ilustración, en este tipo de empresas y ONG que tanto me gustan, y que creo que es y debe ser el futuro.

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En todo este tiempo he reflexionado bastante sobre la importancia del branding para los que “no somos grandes”, hablado con compañeros de profesión, compañeros activistas con bastantes años de experiencia, emprendedoras pequeñitas (así es como me gusta llamarlas), etc. Branding se refiere a marca, y marca está íntimamente ligada al concepto de publicidad y de marketing, actualmente tenemos una idea negativa de estos dos conceptos, la verdad es que puede que la mala fama se la hayan ganado a pulso estas palabras… A pesar de esto, creo que debemos ser más reflexivos, el branding, la marca, la publicidad o el marketing, no son más que una herramienta, una herramienta para salir al mundo y decirle a tu público: “ei! estoy aquí, yo soy así, y estoy aquí por esto y por lo otro”. El que parte de la publicidad que recibimos actualmente sea bastante engañosa y nos haga sentir que nos tratan como tontos, no quiere decir que todas las empresas que hagan publicidad, que paguen por un buen branding y utilicen conocimientos sobre marketing engañen a su público. Debemos aprovechar todas estas herramientas para hacernos ver, seamos la panadería del barrio o una asociación que pretende visibilizar el maltrato animal. La sociedad ha cambiado mucho en los últimos años, menos mal… y gracias a esto han surgido un montón de empresas con sólidos principios éticos que quieren poner su granito de arena para construir un mundo mejor, o por lo menos evitar o disminuir el daño que estamos causando. Prueba de ello es el artículo de la semana pasada “Empresas que están cambiando el mundo”. También han surgido muchísimas empresas pequeñas, de artesanos sobre todo, que han decidido vivir de lo que les gusta y hacerlo de una manera respetuosa con su entorno.

Nos guste o no, las personas funcionamos así, nuestro cerebro funciona con imágenes

Vivir de lo que te gusta es difícil si, precisamente por ello, ¿por qué no te vas a apoyar en el branding para conseguirlo? El branding te ayuda a explicar al mundo quien eres, a hacerlo bien, que se te entienda, a reflejar tu esencia, lo bueno que puedes aportar, y sobre todo ayuda mucho a dar confianza. ¿Cuántas veces hemos entrado en una web poco visual, con textos no muy legibles, colores estridentes en su logo, o imágenes de fondo que no dejaban ver lo que de verdad querías ver?, cuando entramos en una web así salimos corriendo de allí lo antes posible. Nos guste o no, las personas funcionamos así, nuestro cerebro funciona con imágenes, y si encima vivimos en una época en la que tenemos millones de productos y servicios que nos gustan, donde tenemos acceso a la información que queramos con un solo click, motivo de más para que automáticamente al ver algo mal presentado que nos dificulta su lectura o no se nos hace agradable, saltemos a otra cosa. Y dicho esto, aclaro lo más importante de todo, para tener un buen branding es necesario contar con la ayuda de un profesional, por mucho que a tu primo se le de bien usar Photoshop, quizá no sea la persona más adecuada en la que confiar esta tarea.

Branding es marca, y marca eres tú, somos todos y cada uno de nosotros, todos tenemos una forma y un contenido. Cuando creas una empresa, una tienda pequeña, una asociación, etc, hay una persona detrás, una persona que ha creado un proyecto con una filosofía, una forma y un contenido, un porqué y un cómo. Todo esto debe de estar bien representado de forma gráfica (principalmente imagen corporativa / logotipo, cartelería, etc) y no gráfica (olor, textura, comunicación escrita…) para que tu público vea claramente cual es tu porqué y tu cómo. Hacerlo bien depende de la tarea de profesionales formados para ello, y cuando así se hace, lo que consigues es darle un valor añadido a tu producto o servicio.

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Hace un tiempo, cuando intentaba explicarle a unas personas que gestionaban una asociación lo importante que era que cuidasen su imagen, que delegasen esas tareas en un profesional, una de ellas dijo: “te estás tomando esto como si fuese una empresa”, y digo yo, ¿acaso no necesitas lo mismo?

Una asociación u ONG, necesita visibilizar su causa, y hacerlo de la manera más clara y directa posible, y sobre todo funcional. Necesita cumplir sus objetivos, que en mi opinión son lo suficientemente importantes como para hacerlo de manera profesional. Para comunicar cualquier información a los demás, lo primero que debes hacer es dar confianza, si no tienes una buena imagen, limpia, clara, no agresiva, que esté hecha para llegar a un público concreto (para esto tienes que tener claro cual es tu público, y si, de nuevo el marketing es nuestro aliado), no conseguirás dar confianza. ¿Cómo va alguien a creer que toda la información que le estás contando es cierta si no le das confianza? Está de sobra comprobado, tanto por estudios de marketing como por la experiencia de emprendedores y activistas, que tanto para concienciar sobre causas injustas como para vender un producto, lo que funciona es hablar en positivo. Esto es un ejemplo de las muchas experiencias de marketing que ya han sido probadas en diferentes sectores y debemos apoyarnos en ellas para sacar nuestro proyecto adelante sea del tipo que sea.

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Hay muchos casos de activistas que han cambiado su forma de vestir, de hablar y de relacionarse, porque han entendido que es importante, es importante para conseguir sus objetivos, ya sean estos llegar a ser un gran empresario, llegar simplemente a vivir de lo que te gusta (que no es poco…), o conseguir avances en los derechos de los animales. Una de las personas que ya hizo pequeños cambios en su aspecto allá por 1971 fue Bob Hunter, uno de los fundadores de Greenpeace. Nick Cooney habla de esto y otros temas relacionados en su conferencia “Construyendo el cambio para los animales”. Hay personas que creen que utilizar estrategias de marketing implica renunciar a tus principios, y yo me pregunto, en el caso de la lucha por los derechos de los animales por ejemplo, ¿qué es lo importante, tus principios o tus objetivos?, ¿tus principios o los animales?

A veces escuchamos que tal empresa como es pequeña, lo ha hecho todo ella solita, como ha podido, sin haber recurrido a un profesional para crear su imagen, y opinan que ya les va bien así, no necesitan más, tienen clientes y ya está. Yo creo que si hay personas que creen en ti, a pesar de no haberle dado la importancia suficiente a la comunicación, como todo buen cliente o seguidor se merecen que las cuides, que tengas detalles con ellas; como puede ser un buen packaging, una tarjetita que diga “gracias por confiar en nosotros” de una manera visualmente agradable, que les saque una sonrisa, que les hagas ver que estás ahí gracias a ellos. Y en el caso de las ONG esto mismo se podría aplicar a los socios, a los voluntarios, o a cualquiera que te siga en redes sociales. Y por supuesto esto ayuda mucho a que las personas hablen bien de ti, ya sea compartiendo en redes sociales o por el clásico “boca a boca”.

Por poner otro ejemplo, si tienes una academia de inglés, que funciona, tienes alumnos, pero cada vez que intentan entrar en tu web a consultar horarios, se encuentran con una tabla de horarios llena de colores fuertes y dibujitos molestos que impiden ver clara y rápidamente la información y que además, para que engañarnos, le quita seriedad y confianza; ¿no crees que deberías cuidar tu imagen y así cuidar también a tus clientes?

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Después de hablar de todo esto, seguro que hay personas que están pensando: “si, bueno vale, es importante el branding, pero no tengo suficiente presupuesto”. Yo soy la primera que entiendo perfectamente lo que es no tener presupuesto suficiente, pero también veo que en muchas ocasiones depende de cada uno como gestionemos ese presupuesto. Por ejemplo, seguro que no dudas en comprar todo el material que necesitas para hacer tus productos, y puede que incluso te gastes mucho dinero y te pongas a fabricar como loca, o no gastes nada pero inviertas mucho tiempo y energía en una idea de empresa u ONG, y luego te lanzas al mundo y resulta que nadie te ve, no funciona tu producto o servicio. Quizá una opción podría ser empezar produciendo pequeñas cantidades, ir más poco a poco, e invertir un poquito en una buena imagen, que por lo menos lo más básico de tu imagen lo haga un profesional.

Otro aspecto para reflexionar en el sector de los proyectos éticos es la importancia de pagar al diseñador con el que trabajas, los diseñadores también somos personas, y por esto necesitamos vivir dignamente. Muchos hacemos precios muy ajustados dependiendo del proyecto, y a la vez colaboramos gratuitamente con oenegés, pero aunque yo me incluya en esto, y puntualmente, aclaro puntualmente, colaboré gratuitamente con oenegés, creo que el camino correcto es buscar la manera de que todos cobremos por nuestro trabajo. Sobre esto habla Dan Pallotta en una conferencia Ted que puedes ver aquí , y si lo quieres más resumido, Pablo Herreros reflexiona sobre ello en su blog “Comunicación se llama el juego” . En el caso en el que a pesar de ver todo esto una ONG siga sin poder / querer colaborar con un diseñador de manera remunerada, y ambas partes acuerden hacerlo de manera voluntaria, creo que es importante establecer unas pautas justas. Por ejemplo los chicos del estudio de diseño Bold colaboran con ONGs y para ello tienen unas normas, en las que el cliente debe comprometerse al uso de una de las propuestas que ellos le presentarán y a no hacer modificaciones. Personalmente me parece una buena manera de gestionarlo que ayuda a educar en el respeto al trabajo de los profesionales del diseño, que falta hace…

Nos encantará saber qué opinas del branding, si lo tienes en cuenta a la hora de pensar en tu proyecto y qué retos enfrentas cuando piensas en tu marca.

Puedes seguir el trabajo de Ana en redes sociales y conectar con ella o visitar su tienda online.

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