Muero con este post. Es todo amor por las estrategias políticas para activistas. En serio, lo vais a adorar tan fuerte como yo. Lástima que no os pueda contar nada de la persona responsable de este artículo porque es para tirarse un buen rato hablando de las bondades y múltiples inteligencias de este ser humano extraterrestre. Lo que sí os puedo decir que es tiene años y años de experiencia como lobista y es, además, activista por diferentes causas.

Sí, ya sé. Probablemente me diréis aquello de que los derechos no se ganan en las urnas, sino en la calle. Igualmente creo positivo dar visibilidad a las activistas que hacen incidencia política. Aquí tenéis la entrevista que le hice a Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista.

Quedáos con este primer post (habrá una segunda y quién sabe si tercera entrega) y pasádselo a todas las personas que conozcáis en el Tercer Sector que tengan que relacionarse con las instituciones. Las fotografías pertenecen a cada una de las asociaciones o grupos políticos mencionados. ¡Disfrutad!

La lobbyta enmascarada

El lobby en Bruselas: estrategias de incidencia política

Aunque este sea un post invitado y personal, me vais a permitir que no descubra mi identidad real y que me llame “la Lobbyta Enmascarada”.

Lo primero que me gustaría hacer en esta entrada es pediros perdón porque, aunque me dirigiré a vosotras de corazón abierto y con el compromiso profundo de que lo que os cuento sea realmente útil, es precisamente mi larga experiencia en, ejem, relaciones institucionales, la que no me permite revelar mi nombre el mundo real, pero sí dirigirme a vosotras desde el nombre regalado por algunas  amigas: La Lobbyta (a veces lobezna) Enmascarada.

La relaciones institucionales, gubernamentales o la actividad de lobby es amplísima y, en resumen, se tratan de influir en diferentes personas que tienen poder para definir leyes y normas que afectan a temas que son importantes para nosotras.

Claro que puedes influir directamente en el Estado español, pero vamos a empezar por el europeo.

A lo mejor piensas que no te afecta, pero que sepas que lo que consideramos (y son) onenegés como Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Greenpeace o la WWF son tan lobistas como cualquier otro sector industrial (energía, transporte, salud, alimentos, tabaco…). Claro que no persiguen los mismos objetivos ni tienen el mismo tamaño que otras asociaciones (ni poder, ni capacidad de influir)  por eso, para ti que crees en lo que haces y quieres un mundo más justo, van estos consejos que espero te permitan empezar a curiosear. Quién sabe, igual te acaba interesando formar parte de una institución como el Euro Group for Animals

Eurogroup for animals

¿En qué podemos influir?

¿Qué tipos de actos legislativos (en los que podemos meter baza) de las instituciones en Europa nos acaban afectando en España? Aunque hay varios tipos de decisiones, resoluciones, y papelitos con un montón de nombres que parece que significan algo e intentan justificar la estructura mastodóntica y altísimos sueldos de los funcionarios europeos  los que nos interesan son dos (por eso no hagáis mucho caso a las noticias tipo “El Parlamento Europeo avala…”, “Bruselas confirma” ya que la mayoría de las veces se refieren a manifiestos  sin más relevancia jurídica que esa,  o a procesos intermedios de los actos legislativos aún en negociación):

 

1. Directivas

Una vez aprobadas, deben ser transpuestas a la legislación de cada país en un plazo máximo de tres años. Es decir, es una norma más flexible porque, desde que se aprueba (incluso desde antes porque el proceso legislativo es muy largo, como veréis), los países pueden empezar a pergeñar cómo van a hacer para cumplir en sus territorios con lo que les exige la Directiva.

Por ejemplo, en el caso de todas aquéllas que traten supuestamente sobre “bienestar animal” (concepto que seguro no compartimos con las instituciones europeas ya que la mayoría de las veces establecen mínimas garantías para el transporte o incluso el sacrificio “seguro” de animales no humanos), los distintos países tendrán tres años para hablar con las patronales de transportistas, frigoríficos, supermercados y demás que participen en la cadena alimentaria y, casi siempre, encuentran trampas (loopholes las llamamos) por las que al final se cumple lo mínimo de lo mínimo exigido en según qué casos. En estos casos, tú misma o el partido u organización que representas vas a tener mucho más tiempo para influir, primero los hasta cinco años que puede durar el proceso en Bruselas, pero luego también con tus autoridades nacionales en los tres años que tienen para trasponer e interpretar la norma (tú puedes influir en cómo se interpreta).

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Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal, comparece ante el Parlamento Europeo en la presentación de la campaña ‘Stop Vivisection’

2. Reglamentos

De aplicación directa desde su publicación. Muchas veces requieren un ajuste legislativo; es decir, si afecta a una ley económica o sanitaria que ya está hecha en tu país hay que darle cabida modificando cada ley, real decreto, orden ministerial o lo que sea, pero su cumplimiento es obligado desde que se publica,  esté modificada la ley o no. La flexibilidad aquí es muy poca, con alguna excepción para temas muy complejos (protección de datos, ciber seguridad…). O sea, hay que atacar mientras se negocia en Europa porque luego no habrá más oportunidades.

¿Quiénes deciden?

Te cuento lo súper básico sobre las instituciones que van a impulsar y negociar estas leyes de principio a fin: Parlamento Europeo, Comisión Europea y Consejo Europeo  (NO confundir con el Consejo de Europa).

Hasta el año 2009, el peso del Parlamento Europeo, que era la única institución que decidíamos en elecciones libres, era menor, casi de contrapeso leve a los demás que cortaban el bacalao, pero las cosas han cambiado desde esta legislatura (2014-2019), no todo lo que estaría bien pero sí mucho.

Por eso es tan importante votar, dado que  elegimos directamente a un Parlamento Europeo con 751 diputados (España tiene 54 ahora) que refleja el sentir “político” de la Unión Europea pero que, con el sistema electoral, permite que mamarrachas como Marine Lepen se hagan con grupo parlamentario propio estando en contra de la propia institución, ya que este tipo de opciones políticas “circas” las votan los nacionales pero no para sufrirlas en casa. OJO. También es bueno al revés y así, por ejemplo, Podemos comenzaron sin representación Parlamentaria en España pero con cinco escaños allí que resultaron cruciales para su crecimiento posterior.

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Marianne Thieme & Esther Ouwehand del Partido Animalista Holandés que tienen representación parlamentaria en Europa

El Parlamento tiene competencia legislativa y presupuestaria que “comparte” con el Consejo, y se supone que tiene el control sobre el presupuesto de la Unión Europea.

Se divide en Comités que se organizan en distintas áreas temáticas, como las otras dos instituciones, pero sin coincidencia “total” entre ellas… ☹ O sea, que lo que aquí es salud (ENVI), en la Comisión es SANTÉ y tiene otras competencias y en el Consejo se llama EPSCO y llevan también temas de empleo. Con paciencia lo llegas a entender muy bien.

El Consejo lo forman los Ministros de los Gobiernos de cada país, y va cambiando por eso en función de las elecciones nacionales. Está dividido por áreas  temáticas  y hacen consejos de ministros por cada una de estas áreas de interés en la que se sientan los ministros (o representantes) de los Estados Miembro. Para que os hagáis una idea, es donde iba Ana Mato a los consejos de Sanidad  y Empleo (con Fátima Báñez), o donde va ahora el señor de los ángeles que hablan al Consejo de Justicia o Asuntos de Interior, y el ex Ministro dimitido por corrupción off-shore al de energía.

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Silvia Barquero & Laura Duarte del Partido Animalista en una visita a Bruselas

Creo que así empezáis a entender la importancia de votar en las elecciones europeas, y el poder que puede tener el Parlamento para contrarrestar a los gobiernos que ha elegido cada país que, como sabéis, puede alcanzar grados de patetismo muy extremos.

Vía exministros infames, llegamos a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión (los que proponen las leyes) y que es responsable ante el Parlamento desde 2014. A la Comisión podríamos llamarlo con toda justicia el gran organismo #pollavieja, que hasta 2014 hacía lo que le salía de sus avejentados genitales sin justificaciones. Desde entonces, el Parlamento elige al presidente de la Comisión, aprueba (o rechaza) la designación de la Comisión en su conjunto, e incluso puede destituirla como órgano presentando una moción de censura. ¿Os acordáis del “examen” a Cañete?). No sirvió para putonada más que no fuera hacerle pasar diez minutos incómodos, pero mira, algo es algo.

No olvidar: estos seres mermados DECIDEN.

Como tiene que haber un Comisario por cada Estado Miembro, se han creado carteras bizarras de Comisarías que ocupan señores bizarros. Sí, señores, que esta Comisión se creó más tarde porque no podían ni encontrar paridad. Se divide en Comisarias (Direcciones Generales) por áreas temáticas con distintos acrónimos, y cada DG es como un ministerio enorme y altamente burocratizado y jerarquizado. En general, sus organigramas están disponibles en la red, os los tendréis que estudiar (mucho) para saber a quién dirigirse.

Ahora tenéis los principios básicos y, en la próxima entrega os voy a contar consejitos para influir a lo largo del proceso legislativo (idlo mirando si podéis).

Como estamos empezando y somos pequeñas, utilizaremos la inteligencia emocional y habilidades de comunicación interpersonales siempre que sea posible.

Aunque hay que intentarlo todo, os imaginaréis que para las lobistas algo precarias como nosotras el primer objetivo natural será el Parlamento (políticos elegidos directamente y con vínculos culturales y de lengua para cada país). Pero de esto más en la próxima entrega.

Os quiere,

La Lobbyta Enmascarada

 

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Si quieres aprender 5 pautas diarias para mejorar tu oratoria, y que no te pase lo que a los diputados europeos, tengo un post para ti aquí. O quizá prefieras saber cuáles son los 5 errores que la gente comete más a menudo cuando habla en público.

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El lobby en Bruselas: estrategias de incidencia política
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3 thoughts on “El lobby en Bruselas: estrategias de incidencia política

  • June 10, 2016 at 12:58 pm
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    Me ha encantado el post. Muy claro y didáctico. Estoy esperando con impaciencia el siguiente 🙂 Por cierto, me encanta que se ponga énfasis en la importancia de votar en las Europeas. estoy cansada de decirle a la gente que se queja de “Bruselas”, que ellos también pueden hacer algo por cambiar la solución.

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    • June 11, 2016 at 8:58 am
      Permalink

      Muchas gracias por comentar, Kenny. Prontito llegará la segunda entrega, imagino que con estrategias más concretas y también con el ejemplo del Estado español. ¡Un saludo!

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  • Pingback: El proceso legislativo ordinario: estrategias de lobby para activistas – Paula González Comunicación

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