En este segundo post de Comunicación Afectiva, que sigue tras el primero ‘Comunicación afectiva: definición y problemática’, voy a entrar de lleno en las posibles propuestas para tener una mejor comunicación, y así mejores relaciones, con el resto de colegas de trabajo, amigas,  familiares y compañeras de activismo.

Me centro primero en la parte de la escucha activa y carente de juicio porque lo veo como el primer paso inevitable para mejorar nuestras relaciones: saber qué nos pasa, qué le pasa al otro y comprender la situación mejor.

Entre las propuestas que desarrollaré a continuación hay una recopilación de temas de psicología, neurociencia, sociología o teoría de la comunicación. Aunque siempre me guío por mi experiencia, y he tenido en cuenta todo lo que proponíais en la pregunta original que gestó este post en Facebook, he procurado hacer investigación y recoger aquellas técnicas y pautas que estén científicamente comprobadas para llevar a un siguiente nivel nuestras relaciones.

CarlJung

Ya sabéis, sin embargo, que siempre os animo a que encontréis vuestra propia voz y estilo de comunicación sin copiar ni imitar a nadie: ya sois únicas como sois. También es preciso que os hagáis con el control de vuestra comunicación personal aunque no hayáis estudiado comunicación, aunque no tengáis carrera o máster, como si no sabéis casi ni escribir. Da igual. Todas tenemos una historia que contar, todas merecemos ser escuchadas y hacer algo de ruido en este mundo (parafraseando a Elizabeth Gilbert, escritora y autora de ‘Reza, come, ama’)

Julia Roberts en un fotograma de la película 'Come, reza, ama'

Julia Roberts en un fotograma de la película ‘Come, reza, ama’

Cómo relacionarnos mejor con las demás:  escucha activa y carente de juicio

Esta parte, tan importante y tan a menudo olvidada, la desarrollaba hace unos días en el newsletter de los viernes.

Creo que lo primero por lo que hay que comenzar es por implementar este tipo de evaluación con una misma para luego poder aplicarlo a las demás. Ya sabemos, por experiencia empírica y por comprobación científica, que las críticas y los comentarios negativos se recuerdan más y durante más tiempo. También sabemos que si practicamos la autocompasión y nos hablamos de forma cariñosa y amable, mejoramos nuestro rendimiento cognitivo o nuestra concentración.

¿Cómo puedes observar lo que te sucede sin juzgarte?

  1. Si estás en un sitio tranquilo, siéntate un momento contigo misma y analiza lo que te pasa escribiéndolo en un papel.
  2. Utiliza expresiones neutras y lo más objetivas posibles.
  3. Vete a lo concreto, no generalices.
  4. No adivines, ni hagas pronósticos agoreros. ¿Tienes toda la información que necesitas para poder entender la situación?
  5. Erradica los adverbios de frecuencia de tu vocabulario: siempre, nunca, a menudo, etc.
  6. Presta atención a tus sueños: Carl Jung, padre de la psicología analítica, animaba a la gente a interpretar esos mensajes puesto que siempre tienen algo que enseñarnos sobre nuestros deseos, anhelos y frustraciones.
  7. Hazte todas las preguntas necesarias hasta dar con algunas respuestas: ¿Qué me pasa? ¿Sé por qué me está pasando esto? ¿Qué nombre tiene esta emoción? ¿Cómo puedo salir de aquí?
  8. Negocia contigo misma. Si necesitas un descanso, tómatelo y pacta contigo volver al trabajo después
  9. Aprende todo lo que puedas sobre tus limites. ¿Conoces cuáles son? ¿Qué espacio reivindicas para ti? ¿Hay alguno que ya no te sirva y del que te puedas desprender?
  10. Habla mejor de responsabilidades que de culpa. La culpa es un invento de herencia judeocristiana que flaco favor nos hace. La responsabilidad, en cambio, te ayuda a entender que tienes las herramientas necesarias para hacerte dueña de tu vida y de tus actos.

Observar sin evaluar constituye la forma suprema de la inteligencia humana. J. Krishnamurti

¿Cómo puedes mejorar la escucha activa y carente de juicio con las demás?

Las pautas de arriba se pueden extrapolar fácilmente a cualquier conversación, sin embargo, hay algunos aspectos que hay que tener en cuenta cuando queremos de verdad escuchar a las demás.

  1. No interrumpir. Principio básico y que cuesta más de lo que parece. Ejercita tu paciencia esperando tu turno para hablar.
  2. Anima a tu interlocutor a seguir hablando utilizando tu lenguaje no verbal: asiente con la cabeza, mírale a los ojos, apunta con los pies y las piernas hacia esa persona, siéntate de forma ligeramente hacia delante.
  3. Olvida el mundo de alrededor y concéntrate solo en lo que esa persona está diciendo, deshazte incluso de los pensamientos de tu cabeza. Un truco muy bueno es dejar que te embriague el tono de su voz para ir asimilando mejor sus palabras, como nos pasa con la música. Céntrate en el ritmo y en la cadencia de su discurso.
  4. Cuando la otra persona haya terminado de hablar, y no antes, comienza tú con las preguntas utilizando las pautas de arriba para asegurarte de que has comprendido bien lo que te quieren decir. Otra técnica que funciona es parafrasear lo que han dicho.
  5. Apela a las emociones. Pregunta cómo se siente o se sintió antes que tratar de buscar una explicación a su comportamiento. Primero las emociones y después lo demás.
  6. Trata de utilizar sus mismas palabras y no interpretar cosas nuevas. El lenguaje es un reflejo de nuestra realidad y nuestros valores, será mejor si no ofendemos esos valores.
  7. Si en algún punto de la conversación ves que la otra persona se atasca, puedes reafirmar tus intenciones de escuchar de forma atenta intentando no juzgar. Manifestar tus intenciones en voz alta otorga una dosis extra de confianza.
  8. Acuerda conceptos. ¿Entendéis ambos lo mismo por ‘amor’ o ‘pareja’ o ‘compromiso’? Es importante saber si no estáis de acuerdo en cómo gestionáis una situación o es que no entendéis lo mismo de base.
  9. No tengas miedo a pedir que te repitan algo si no lo has terminado de comprender.
  10. Al terminar, haz un pequeño resumen. Explica, bajo ese marco que conceptos común que ya se ha establecido, lo que has extraído de toda la conversación. Pregunta si queda algo más en el tintero y agradece a la otra persona el esfuerzo titánico y sincero de haberse abierto a ti.

El libro de las pequeñas revoluciones

Y, para terminar, un concepto que he encontrado en ‘El libro de las pequeñas revoluciones’ de Elsa Punset, filósofa, humanista, divulgadora científica y escritora: el de ‘intimidad profesional‘. Concepto acuñado por Shawn Riegsecker, CEO y fundador de ‘Centro’ una compañía tecnológica donde la felicidad de los que allí trabajan es su mayor activo.

El concepto que propone Riegsecker es tan sencillo como efectivo.

¿Has pensado más de tres veces algo positivo o negativo sobre una compañera de trabajo y no se lo has dicho? Entonces te estás reprimiendo y dañando esa ‘intimidad profesional’

Así de fácil sabes si tienes que hablar con alguien de algo y poner práctica las pautas que he dado arriba para mejorar tu escucha activa y tus relaciones interpersonales.

¿Qué experiencia tienes  tú con este tema? Me encantará leerte en los comentarios.
Sé feliz.

 

 

Comunicación Afectiva II : escucha activa

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