Seguro que todas conocemos a esa persona incombustible que siempre está alegre y nunca se derrumba. ¿No? Yo tampoco. “Siempre” ya de por sí, es un imposible. Pero sí que estaréis de acuerdo conmigo en que hay gente que ante las adversidades, se crecen. Y, sí, puede que suelan ir con una sonrisa en la cara, no tomándose a si mismas demasiado en serio o suelan tener una palabra amable o una predisposición inmediata para lidiar con los problemas.

Esto es una cuestión de actitud.

¿Y qué es la actitud? Según la RAE encontramos las dos definiciones, que nos vienen genial para un blog de comunicación como este.

1. f. Postura del cuerpo, especialmente cuando expresa un estado de ánimo. Las actitudes de un orador. 

2. f. Disposición de ánimo manifestada de algún modo. Actitud benévola, pacífica, amenazadora, de una persona, de un partido, de un Gobierno.

Está claro entonces que la actitud tiene que ver con el ánimo y con la voluntad. Cómo nos enfrentaríamos a los problemas y visicitudes de la vida una vez que ésta nos los pone delante. Igual que encontrar a esa persona con una actitud positiva no es difícil seguro que todas conocemos a la típica compañera de trabajo o de activismo que tiene, por qué no decirlo, una actitud de mierda. Es la que siempre encuentra un problema para cada solución. La que hace los gestos mohinos y sabe que esa idea no funcionará pero tampoco aporta ninguna más. La agorera, que sabe predecir el futuro fijándose solo en lo negativo y en las cosas que podrían ir mal. La irresponsable, que culpa de sus desgracias a alguien más.

actitud

¿Con cuál os identificáis más? La noticia aquí es que estas dos personas suelen convivir con nosotras más a menudo de lo que creemos. La buena noticia es que en este pulso entre ambos carácteres, entre la resolutiva y la negativa, puede ganar la que más alimentes. La teoría es sencilla, lo sé. Es la práctica la que nos suele costar un poquitín más.

Como explican en este artículo de La Razón el principal obstáculo para nuestro cambio de actitud es nuestro cerebro, que está acostumbrado (por razones evolutivas) al ahorro de energía y nos tiene haciendo lo mismo una y otra vez incluso aunque no sea positivo para nosotras si actúamos en piloto automático.  Según Maria Mikhailova en su blog y en este artículo, hay que ser, por tanto, conscientes de que queremos cambiar para decidir en cuál de estas tres actitudes nos queremos situar:

  1. Actitud de Víctima: no crees que puedas cambiar ni conoces la neuroplasticidad (la capacidad de nuestro cerebro para cambiar y aprender cosas nuevas). Crees que todo lo que te sucede es fruto de la mala suerte o de los demás. Como decía siempre mi tía ‘la culpa es del empedraó’. De cualquiera menos de ti.
  2. Actitud de Optimista Inconsciente: sabes lo que tienes que hacer pero no lo haces. Estás paralizada por el miedo.
  3. Actitud Luchadora: estas guerreras ven ante cada problema una oportunidad de superarse y de hacerlo mejor.

¿Qué vamos a lograr si cambiamos nuestra actitud? Sinceramente, mucho. Es decir, las situaciones a las que nos enfrentamos y su naturaleza no van a cambiar pero la forma en la que las abordamos, sí. Esto se reflejará en el ánimo y también en la postura corporal como hemos visto arriba. Transmitir esta actitud, esa seguridad, esa fuerza… en definitiva, esa confianza en ti misma, es una de las mejores inversiones que puedes hacer en ti.

  • Te desenvolverás mejor en situaciones adversas
  • Encontrarás motivación interna para seguir luchando
  • Lograrás contagiar el ánimo a las demás cuando des lo mejor de ti
  • Conseguirás más seguridad cuando tengas que hablar en público
  • Tu autoestima no dependerá del valor que le quieran dar los demás o de las cosas que te pasen

Suena bien, ¿verdad?

En general, siempre que os tenéis que enfrentar ante un reto comunicativo me decís lo mismo: me siento insegura.

Por eso, quiero dejaros un par de videos y de charlas que encuentro especialmente motivadores en cuanto a actitud y os cuento la razón detrás de cada uno. Espero que os den un extra de energía y ponedlos antes de que tengáis que hacer cualquier charla o necesitéis ese subidón de confianza.

1.Jennifer Lopez – Ain’t Your Mama

Tal cual. Sí, ya sé. JLo no es ni remotamente vegana ni un referente feminista al uso ¿pero quién no aprovecharía la fama y los recursos para hacer algo positivo por las demás? Y, con el corazón en la mano, ¿quién de vosotras no querría decirle a más de un tío eso de ‘Aint’ your mama’? Pues eso.

¿En qué quiero que os fijéis? En su postura: piernas abiertas, cabeza alta, brazos en jarra, hombros atrás…

En los gestos de la cara: la caída de ojos, la media sonrisilla… incluso cuando masca el chicle lo hace con actitud, ahí con la boca abierta. Ojo a esto, que según en qué actos estéis esto no es nada protocolario y puede arruinar vuestra imagen en cuestión de segundos. Confío en que sabéis separar y entender los contextos.

2. La Mala Rodriguez

Otra con actitud y rollazo a partes iguales. Me gusta este vídeo de La Mala porque demuestra que se puede ir con vestido y poner una voz más aterciopelada y aún así ser una jefaza en el escenario.

Da igual cómo te vistas, si rockera, pin up, punkarra o muy naïve. La actitud se transmite más allá de lo que lleves puesto.

3. Ana Tijoux

Mi último descubrimiento musical. Un chute de energía feminista y de actitud este videoclip. Me gusta porque es capaz de comunicar un mensaje de fuerza, empoderamiento y sororidad con alegría.

Me encanta porque nos sitúa a todas como dueñas de nuestra comunicación, dando ejemplo de lo que siempre os digo de que ocupéis vuestro sitio en el mundo porque todas tenemos una voz y una historia que contar.

 

4. Safwat Saleem

Para que no me digáis que son todo videoclips y que es fácil hacerlo así pero que ponerse para hablar delante de una audiencia es otra cosa distinta, bien, aquí el ejemplazo de Safwat Saleem, un artista que hace videos en internet y a quien humillaban por su acento pakistaní y su dificultad al hablar. Le han llegado a decir de todo. Incluso que, por favor, no pusieran a hacer la locución a alguien con la boca llena de mantequilla de cacahuete.

Escuchadle hablar porque es una maravilla y, por favor, JAMÁS hagáis comentarios de ese tipo por internet. Nunca sabéis a quién vais a arruinarle el día.

5. Megan Washington

Esta charla TED me ha llegado tanto como la de Safwat. Megan es una cantante australiana que odia hablar en público. Le da pánico, vergüenza y no se gusta a si misma cuando habla ¿por qué? Tiene un tartamudeo desde que aprendió a hablar.

Megan Washington cuenta en su charla que tiene pequeños trucos para intentar que no se note demasiado el tartamudeo como intentar ligar las palabras medio cantando, evitar las palabras con -st o conseguir engañar a su cerebro cambiando de frase. Por alguna maravilla que sucede en el cerebro humano solo se puede tartamudear cuando hablamos, es imposible hacerlo mientras cantamos. Me encanta cuando dice que la primera opción es la más fácil pero que le hace sonar como una maestra de escuela que está siempre bajo los efectos del valium y que simplemente no es ella misma. Así que Megan opta por el camino más difícil que es hablar en público tal y como es.

Atentas a esta charla y a la actitud de Megan quien combina de forma magistral un sentido del humor agudo, un profundo conocimiento de si misma y  la percepción que los demás tienen de ella.

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