¿Qué tal llevas lo de cuidar de ti misma? Sí, me refiero a todas esas rutinas, esas pequeñas cosas, que te ayudan no solo a mantenerte con vida, thankyouverymuch, sino a tener tu salud de la mejor forma posible, sean cuales sean tus circunstancias.

Si aún no has leído la primera parte de esta serie: Cuidados y autocuidados, te recomiendo que vayas a por ella primero, pues en ese post entrevisto a una médico y una enfermera que nos hablan más a fondo de lo que podemos hacer para cuidarnos.

De este tema hay mucha tela que cortar, se podría hacer, por ejemplo, una lectura feminista sobre cómo los cuidados siempre recaen en nosotras y llevamos siglos anteponiendo las necesidades de los demás antes que las nuestras. Lo principal era que el cuidado de la casa, los otros animales, los hijos, los mayores, los vecinos, etc. fuera siempre primero. Porque nosotras somos superheroínas (spoiler: NO).

Y, claro, así nos luce el pelo después de tanto tiempo abandonadas. Si estás leyendo este blog, es porque tú también eres una persona Ingobernable, probablemente eres autónoma, emprendedora o empresaria vegana o haces activismo para hacer de este mundo un lugar mejor. Y también sé, que no quieres renunciar a esa parte de ti porque sabes que es lo correcto, que sin tu idealismo y tus ganas de cambiar las cosas no serías tan tú.

Pero te cansas, claro que te cansas. Es que es imposible seguir según qué ritmos sin caer en el agotamiento físico y mental o incluso en otras patologías un poco más complicadas.

Así que igual que pasó en el post anterior, gracias a la generosidad de Eva, de Kia Ora y sus jabones; de Marta de Shui Botanicals y sus cremas; y de Mar de Potions y de sus velas, vamos a por inspiración para que te puedas cuidar más y mejor.

Te invito a que le eches un vistazo a sus tiendas online, porque son mucho más que lo acabo de describir.

Así que coge papel y boli o apunta en tu móvil: ¿con qué rutinas te quedas, cuáles haces ya y cuáles quieres probar?

25 ideas de autocuidado fáciles

  1. Haz tiempo para ti todos los días. Esto es practicamente obligatorio. Ya sé que la vida nos quiere llevar por otro derroteros de prisas a muerte. Bien sea un momento por la mañana antes de que todo el mundo se levante o cuando todo el mundo se haya ido a dormir: dedícate un ratito para ti.
  2. Lee más o descarga una app de audiolibros. Busca dentro de esa media horita diaria que te puedas hacer todos los días o un rato más largo los fines de semana.
  3. Comienza la mañana con un gran vaso de agua, nos deshidratamos cuando dormimos después de tantas horas sin beber y prueba la rutina que nos propone Marta más abajo. Yo empiezo a ello mientras se hace el café en la cafetera italiana.
  4. Desayuna rico y bonito. ¿Qué ideas de desayuno puedes tener que sean nutritivas y ricas? Hazte una lista con tus imprescindibles y planifica con un poco de antelación. Si no eres de desayunar, prepárate un tupper con cosas ricas y nutritivas para llevar. Mis imprescindibles son: frutas (plátano y frutos del bosque), frutos secos (nueces, anarcados y avellanas) y chocolate negro 85%.
  5. Si las noticias te deprimen por la mañana temprano, aprovecha para ponerte una playlist que te cargue las pilas, o música más suavecita. Lo que prefieras. Yo te dejo por aquí la playlist colaborativa que tenemos en Ingobernables y se llama “Girl Boss”.
  6. ¿Meditas? Unos minutos de meditación seguro te ayudan a tener la mente en calma durante el día. Hazlo las veces que necesites. A mí es el hábito que más me está costando, así que me he bajado la app de Calm y la de Headspace, a ver si me ayudan.
  7. Estírate o ejercítate también por las mañanas. Hacer algunas asanas (posturas de yoga) o una sesión entera, te puede venir muy bien. Mi favorita es Yoga with Adrienne y todos sus vídeos se pueden ver gratis en inglés en su canal de Youtube.
  8. Muévete. Todos los días. El sedentarismo nos está matando (hay miles de artículos de gente que sabe de lo que habla en internet, búscalos), así que aprovecha todos los ratitos que puedas para ponerte ese audiolibro, o un podcast que te guste y échate a andar.
  9. Haz ejercicios de fuerza. Igual que lo anterior: busca en internet por qué y sobre todo, consulta siempre a un profesional en caso de tener alguna dolencia. Yo ahora no sabría vivir sin la escalada y me está ayudando con tantas cosas, que se merece post aparte. Aunque ya te hablé de ella en este artículo que escribí para la revista Sportlife.
  10. Si vives en la ciudad y tienes que coger mucho el transporte público, o te agobia la gente (cosa que entiendo perfectamente), hazte con unos buenos cascos y bájate esta app tan chula y gratis que he descubierto: Atmosphere. De sonidos tan relajantes como el ronroneo de un gatete al sonido de la lluvia o el aullar de los lobos. Una pasada.
  11. Escribe. Si no tienes un diario, puedes empezar uno. Si prefieres escribir algo de fantasía o de ficción, apúntate a alguno de los canales para escritores gratis que hay por la red. O puedes simplemente ir haciéndote tu cuadernito recordando y agradeciendo las cosas buenas que te van pasando. Para cuando la vida venga complicada, puedas conectarte con lo bueno que tienes.
  12. Date una ducha un poquito más larga de lo habitual o un buen baño de vez en cuando. Para eso no te puedo recomendar más los jabones de Eva, de Kia Ora. Todo mi baño huele al Yule ahora mismo, es decir: a pino, enebro, cedro, eucalipto, salvia y romero. ¿Me contengo de pegarle un bocaíto? Me contengo de pegarle un bocaíto.
  13. Al menos una vez a la semana hazte un buen ritual de belleza. Si te depilas, estupendo, si no, a la mierda, claro. Que la belleza es lo que nosotras queremos que sea. ¿Una exfoliante? Desde luego. Sobre todo para mimar los pies que tanto trajín llevan todos los días y que los cuidamos poquito. Para esto igual, te recomiendo los jabones y mantecas corporales de Kia Ora para el cuerpo y la exfoliante de Shui Botanicals con olor a cítricos para la cara.
  14. Amplia el ritual de cuidado: Arréglate las uñas, ponte una mascarilla en el pelo y una de tus pelis favoritas. Cuidarse tampoco tiene que ser una cosa carísima y un privilegio para unas pocas personas. Son esas pequeñas cosas que seguro ya has ido descubriendo, te hacen más feliz.
  15. Si eres más creativa que yo, pinta o dibuja, que eso relaja un montón.
  16. Los domingos dedica un ratito a preparar la semana que viene: el lunes estarás más descargada y planificar siempre ayuda a poder estar un poco más tranquila para afrontar lo que venga con más calma. Desde tu trabajo, a las cosas que tienes que hacer o la ropa que te vayas a poner para luego no estar media hora delante del armario gritando: ¡es que no tengo nada que ponerte! mientras tu pareja o tu gato te miran con cara de incredulidad.
  17. También hay gente que los domingos se planifica los menús semanales y hace lo que ahora se llama el batchcooking. En la página de Instagram de la Gloria Vegana tienes un montón de recetas fáciles para poder ponerte manos a la obra y no comer mierdas precocinadas de último momento que luego no nos gustan tanto y tan caras nos salen.
  18. Prueba una receta nueva. Busca la que más te apetezca y planifica los ingredientes, vete a buscarlos al mercado y ponte con mimo y dedicación en la cocina. Eso sí, no vale cocinar siempre solo para los demás. Hemos dicho que esto es autocuidado, luego ya iremos controlando lo de hacer pasta en cantidades por si viene la filarmónica de Viena a cenar.
  19. Plantitas, flores y más plantitas. La alegría que dan y lo que relajan es una cosa de otro planeta. Pero es que es muy lógico porque somos animalillas y deberíamos estar en más contacto con la naturaleza. Empieza con las fáciles: cáctus, crasas o el espatifilo si no tienes aún mucha idea de cómo cuidarlas. Verás qué guay el transplantarlas de una maceta a otra y mancharte las manos de tierra.
  20. Más naturaleza. Si no tienes el campo cerquita, busca los parques de tu ciudad y planea pasar allí un par de veces a la semana como mínimo. Siempre puedes cogerte la RENFE y plantarte en cualquier sitio cercano a tu ciudad en fin de semana y hacerte una buena ruta. Uso Wikiloc para guiarme y es una pasada hacerse rutas para descubrir sitios nuevos.
  21. Además de hacerte una maratón de tu serie favorita, ¿has probado a quedar con alguna amiga para verla juntas? ¿Que tu amiga esta lejos? ¿Para qué se inventó el WhatsApp entonces? Mensajitos e ir comentando cada una desde la comodida del hogar para cuando la distancia se impone y no os podéis ver. Que vivan las citas online.
  22. Llama y pasa tiempo con tu abuela. Si aún tienes la inmensa suerte de tenerla, claro. Otros días el cuidado es para ella, y son cosas necesarias, como ayudarla con la compra o ir al médico, claro, pero también vale al revés. Cuando necesitas esa dosis de amor extra que solo las abuelas saben darte. Hace poco mi abuela me enseñó a hacer sudokus (nunca me había puesto y no sabía de qué iba el tema), pasamos un rato genial juntas. Con mi otra abuela, Charo, jugábamos siempre a las cartas (al Continental) o al Scrabble.
  23. Sé que nos reímos mucho del tema de Marie Kondo, pero la tía makes a very good point. Así que ponte manos a la obra y haz espacio en casa. ¿Qué cosas puedes donar, vender o regalar que ya no usas o necesitas? Una liberación casi catártica, prometido.
  24. ¿Vas a descansar un rato con alguna de las ideas anteriores? Haz que tu casa huela increíble con alguna de las velas de Potions. A ver, la empresa de Mar no se llama así por nada. Mar es toda una alquimista de los olores y del cuidado en casa. Me ha regalado “Amor de Verano” pero estoy deseando probarlas todas.
  25. Y por último, te doy una idea barata, riquísima y muy familiar. En este caso es una cosa que nos hacía mi mami cuando éramos pequeñas. Pan con chocolate frito. Es tan sencillo como poner a tostar el pan en la sartén con aceite de oliva (la gordura típica, vaya) y luego añadirle un par de cuadraditos de chocolate. Si el choco es negro 85% y el pan integral masa madre, pues mira, ya no le puedes pedir a la vida más, la verdad.

¿Qué añadirías tú a esta lista de cuidados? Me encantará leerte en comentarios. Como sabías que había bonus, aquí te dejo con la última parte del post

Marta, de Shui Botanicals, nos echa una mano con esa rutina de cuidado facial que a mí, por lo menos, tanta pereza me daba y ahora no puedo vivir sin ella.

Rutina facial de día con productos veganos

Paso 1: Limpieza. Puedes utilizar un aceite de ricino por ejemplo para desmaquillar el rostro y acabar con un agua micelar
Paso 2: Si tienes mucha prisa o los días de intenso calor puedes aplicar unas cuantas pulverizaciones de Vitamin Sea Mist. Puedes reaplicar las veces que quieras durante el día para hidratar la piel
Paso 3: Crema hidratante. En función de tu tipo de piel utiliza un producto que más se adecúe a las necesidades. Para pieles secas o maduras la crema Multi-active and Age Defense es genial

Rutina facial de noche con productos veganos

Paso 1: De nuevo limpieza para retirar las impurezas del día.
Paso 2: Crema de noche Purifying Night Treatment. Es reguladora y reparadora para recuperar la piel mientras duermes. Puedes añadir alguna gota de aceite de Jojoba o argán para esos días que quieras aportar una nutrición extra

Ocasionalmente: exfoliar 1 vez cada dos semanas. De forma suave. No se debe sobreexfoliar la piel. Una vez cada dos semanas es suficiente. En Shui encuentras el Antioxidant Face Scrub.
1 vez por semana: ¡ponte mascarilla! The Detox Mask. Hace una limpieza profunda de nuestros poros y deja la piel limpia suave e iluminada para aplicar un tratamiento posterior.

Y yo añado a todo esto que si, además, te masajeas la cara con esta maravilla de rodillo facial de Potions, se te queda el cutis suavito y mucho más relajado. ¿Tú también acumulas tensión en la mandíbula de estar todo el día estresada?

Te espero en comentarios y feliz cuidados.