Hace unas semanas publiqué dos posts sobre cuidarnos un poco más en este mundo que va tan rápido. Da igual si eres activista, asalariada, tienes tu propia empresa o eres autónoma. El autocuidado aplica a todas, claro que sí. En el primer “Cuidados y Autocuidados”, hice dos entrevistas a profesionales de la salud: una enfermera y una doctora, para que nos dieran su punto de vista sobre este tema y algunas ideas de cómo lo hacen ellas. En el segundo, “25 ideas para el autocuidado”, te proponía las mías, como persona que ha pasado- o aún transita- un trastorno de ansiedad con depresión del que te hablé un poco más aquí.

El punto 20 era pasar más tiempo en la naturaleza. Antes para mí esto era aún más fácil, porque vivía en un pueblo con acceso inmediato a un parque ecofluvial (un río de toda la vida) donde me mudé con y por mi perra. Ahora, con la vuelta a la gran ciudad, noto el doble el clima seco de Madrid, las prisas de la gente y los efectos de la contaminación en mi piel. Y, aunque adoro volver a casa y ver a todo el mundo, echo mucho de menos tener una inmersión de naturaleza todos los días.

Si lees este blog, seguro no eres indiferente a los estragos de la emergencia climática (se llama así ya) en nuestro planeta. En tan solo una búsqueda somera en la agencia de noticias EFE, podemos ver todos los artículos relacionados con la crisis climática. Las noticias abarcan los últimos estudios apuntando al desastre (que para 2050 calculan los científicos que el mundo ya no será un lugar habitable), a las más esperanzadoras animándonos a propuestas, soluciones y cambios desde lo institucional a lo personal. No ahondaré más en el tema, porque seguro que de esto tienes ya suficiente información a tu alcance.

También muchas veces pasa, sobre todo a las personas que defendemos los derechos de los animales desde hace tiempo, que al descubrir cómo viven y mueren los animales en la naturaleza gracias al trabajo de investigación de la doctora Catia Faria o asociaciones como Ética Animal, la naturaleza se vive de otra manera. Sabemos que hay millones de animales que sufren de hambre, enfermedades o se ven expuestos a temperaturas extremas, depredadores (el ser humano también entre ellos) y a la destrucción de sus hábitats.

Y, por supuesto, no me puedo dejar sin mencionar la romantización del campo que hacen algunas ganaderas sobre cómo los animales considerados domésticos viven estupendamente en la España rural para cumplir con su único cometido. A esto, le respondimos muchas compañeras antiespecistas y yo en una carta abierta en eldiario.es que puedes leer aquí.

Una vez asumidas las partes complicadas que tiene la naturaleza, porque las tiene, disfrutar de ella asumiendo nuestro privilegio de especie es un deber. A todas nos gusta disfrutar de parques nacionales, de montañas escarpadas, de ríos caudalosos y de caminos serpenteantes con más o menos frecuencia.

Ventajas de pasar tiempo en la naturaleza

Estar en la naturaleza tiene muchas ventajas para nosotras: reduce el estrés, nos baja la presión arterial, nos pone en forma y tiene efectos positivos sobre nuestro sistema nervioso. En Japón, país donde también sufren los efectos negativos del estrés a menudo, la Agencia Forestal en 1982 comenzó una campaña para que la población pasase más horas en la naturaleza, como medida también para proteger los bosques. El fenómeno no ha tardado en tener un nombre, Shinrin-yoku, y en coger fuerza no solo en el país nipón. Nosotras aquí los conocemos como los baños de bosque. Ya hay también varios estudios que relacionan los efectos de la naturaleza en la salud mental pudiendo, según este meta análisis, incrementar la sensación de sentirse conectada, vitalidad y satisfación general.

Seguro que tú también tienes tus propias razones por las que sales a correr, a montar en bici, a escalar o a pasar por el campo. Por eso, y aunque sabemos los muchísimos beneficios que tiene estar expuestas a nuestras dosis de naturaleza, si vamos a hacerlo, debemos actuar con responsabilidad y conciencia.

LEFRIK: empresa naturalmente responsable

Antes de pasar a los puntos que he elaborado y creo importantes en nuestro post de hoy, me gustaría contarte que me he aliado con LEFRIK, una empresa madrileña pero de acción internacional que elabora mochilas, riñoneras, bolsos, bolsas y maletines hechos de botellas recicladas. Así que el post de hoy es posible gracias a Miriam García y el equipo de LEFRIK.

Unas 13 botellas de plástico se han necesitado para hacer una de las mochilas que me han enviado a casa para que pruebe. La roll backpack es una monadita, no me extraña que sea de sus productos más vendidos: tiene capacidad para meter el ordenador grande y te sobra espacio para meter un perrete asomando la cabeza por arriba, de tamaño mediano, si quieres. Tiene, además del cierre con cremallera, lo que supongo que serán unos imanes para hacerle ese dobladillo saleroso y que te quede monísima enrolladita. Otra cosa que me tiene enamorada, que me descubrió Tom en la sesion de fotos, es el bolsillo escondidito que ¡es suave por dentro! Con lo que me gusta a mí las cosas que las tocas y son agradables al tacto… Vamos que solo le falta oler bien y ya me caso con la mochila. Y la riñonera, o beat bumbag, pues tías, una riñonera molona y útil, que es lo único que le puedes pedir en esta vida a una riñonera, que es una bolsita que llevas colgando, no un smartphone. Eso sí, seguro que vosotras la podéis llevar con más estilo que yo, tenéis un montón de ideas de looks en el IG de LEFRIK para que no os sintáis un poco saco de patatas. Pero eso sí, ¡que viva la comodidad!

Las cosas que más me gustan de la marca están relacionadas con su ética, aunque que todo lo hagan con estilazo y sin perder el sentido de la ética ayuda bastante. Tienen el sello PETA-approved VEGAN; son, obviamente, eco-friendly; y respetan rigurosamente los siguientes puntos, importantísimos en una marca dedicada al sector textil, y que encuentras en su página dedicada al compromiso.

Como podéis leer directamente de su web:

Lefrik contribuye al medio ambiente sustituyendo el uso de poliéster virgen por poliéster reciclado hecho a partir de botellas de plástico que han sido desechadas anteriormente, ahorrando además energía en el proceso de producción.

Se usa un 90% menos de agua en la fabricación de poliéster reciclado.

La producción de poliéster reciclado tiene una huella de carbono 75% menor que el poliéster virgen.

Tienen dos webs, en castellano y en inglés. Para que visites la que mejor te vaya según donde estés. ¡Ah! Y si os apuntáis a su newsletter, tenéis un 10% de descuento en la primera compra.

Podéis seguir su día a día en sus redes sociales: Instagram, Facebook y Twitter.

Consejos para ser más responsables en la naturaleza

Y ahora sí, aquí va una lista de cosas que he ido aprendiendo y que me encantará completar con tu ayuda, ¿vamos a ello? ¡Ah! En la página de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada tenéis mucha más información sobre medio ambiente y seguridad personal para hacer de vuestra experiencia algo memorable.

  1. Hazte con apps tipo Wikiloc para planificar tus rutas de antemano y saber los tiempos, si hay puntos limpios cerca, fuentes de agua y el grado de dificultad de tus rutas. Planificar te ayudará a prevenir accidentes y tener que ser rescatada en alta montaña con un esguince o rotura, con el consiguiente gasto que lleva eso. Igual que llevar siempre el móvil lo más a tope de batería y llevar si puede ser una batería externa si vas a estar muchas horas. Quedarte sin cobertura es normal, pero se puede solucionar yendo a otro punto, quedarte sin batería ya es más complicado.
  2. Lleva siempre contigo alguna bolsa de basura extra para poder recoger la mierda que otras tiran. Ya, ya sé que es injusto, pero se trata de aportar todas nuestro granito de arena y dejar el campo siempre mejor de lo que nos lo encontramos.
  3.  Esto igual queda un poco escatológico, pero al no haber baños, siempre hay recomendaciones estrella para poder evacuar sin resultar desagradable: aléjate de ríos y de otras vías de agua; cava un agujerito en el suelo y entierra lo que acabas de dejar; mejor usar agua para lavarse, pero si usas papel higiénico ¡llévatelo de vuelta! Si te da mucho reparo lo del agujerito en el suelo, llévate una bolsita de las de los perretes y de vuelta contigo al primer contenedor. Si piensas que esto es difícil, ¿sabes cómo van al baño las escaladoras de vías largas que duermen varios días en una tienda suspendida en las paredes de la montaña? En los documentales de Alex Honnold y de Tommy Caldwell puedes ver ejemplos. ¡Ah! Y si menstrúas, compresas y tampones se tienen que volver contigo para tirarlos al contenedor correspondiente. Yo uso copa, que me parece lo más sostenible y siempre la limpio con agua en un lugar retirado donde no vea bichillos pululando por ahí.
  4. Investiga sobre los animales que habitan el lugar donde vas a ir y lleva los teléfonos locales de los servicios de emergencia listos. El Seprona y los forestales ayudan si son especies protegidas. Si no lo son, te va a tocar tomar la decisión en caso de que el animal esté herido de llevarlo a un santuario de animales. Ojo con los polluelos. En SEO Birdlife dan claves sobre cómo actuar en estos casos. No todos los animales que vemos necesitan nuestra ayuda de la misma manera, mejor que te leas esto.
  5. Lo mismo en tus desplazamientos. No creo que haga ni falta decirte a ti, que me lees aquí, que si encuentras un animal atropellado, lo decente es prestar toda la ayuda y asistencia posibles. Muchas veces no vamos a poder ayudar y tampoco tenemos que echarnos encima la responsabilidad de salvarlos a todos, pero hacer lo que podemos con lo que tenemos es la clave.
  6. Intenta no molestar a las especies del bosque o montaña en las épocas de cría. Hablar en susurros en lugar de a gritos, puede salvar a más de un polluelo de sobresaltarse y caer del nido.
  7. ¿Escalas? Bienvenida al maravilloso mundo de la roca. ¿Conoces “Escalada Sostenible”? En esta página encontrarás todo lo que necesitas saber para moverte en tu salsa como un monete dejando la menor huella posible.
  8. Aunque como no es la playa, las más despistadas no lo tendrán en cuenta: ¡usa protector solar! Eso sí, de marcas que también sean responsables con el medio ambiente y que sepas que los químicos que usan no van a contaminar extra si te das un chapuzón en una zona de baño permitida.

Supongo de nuevo, que si estás leyendo este blog, estás también en contra de la caza, la pesca y que sabes que lo mejor que podemos hacer por y para el medio ambiente es alimentarnos y vivir de forma vegana. Me encantará escuchar tus consejos y trucos para disfrutar más de la naturaleza sin olvidarnos que somos una animalilla más y que como dice esa frase que circula por internet: “El ciervo no está cruzando la carretera, es la carretera la que está cruzando el bosque”.

¡Hasta pronto!